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Mostrando las entradas etiquetadas como relato

Septiembre

Septiembre tiene alma de blues y olor a "a ver si nos tomamos un café", suena a cartera vacía y sabe a libro nuevo.

El éxito

Como cada verano, Esperanza tenía que ir a casa de su abuela por las mañanas a echarle una mano con las tareas. Disfrutaba muchísimo con ella y no le importaba llegar más tarde a la piscina, donde la esperaban sus amigas del instituto. Aquél día, mientras regresaban de la compra su abuela le preguntó si ya sabía qué quería estudiar después del instituto... - Espe, ya sólo te queda un curso para terminar el instituto. ¿ya sabes qué vas a hacer después? ¿estudiarás una carrera, FP,...? ¿te pondrás a trabajar? ¿de año sabático con una ONG?... - No abuela, no quiero seguir estudiando, ni trabajar ni ayudar a nadie que no sea yo misma. Seré una cantante de éxito como las que salen en la tele, en el programa "Misión Canción". Yo pienso ser una persona de éxito y no como la gente fracasada de este pueblo. Que no hacen nada con sus monótonas vidas. Quiero poder comprarme ropa bonita, un buen móvil último modelo, una televisión grande, vivir en el centro de una gran ciudad en un ...

La farándula y los espabilados

La señora Sara, profesora de interpretación y coreógrafa, empezó contando a sus alumnos de primero la realidad del mundo de las artes. La realidad aprendida después de más de 50 años por escenarios, salas de exposiciones y conciertos, ferias, etc. - Como por todos es bien sabido el mundo de la farándula tiene algo especial. Vivirlo desde dentro es una experiencia única que te cambia para siempre, que te hace crecer como persona. No importa si participas como músico, actor o artista plástico, la gente de este mundo está hecha de una pasta especial, que no se encuentra en ninguna otra profesión del mundo. Por lo general, esta es una gran familia donde nos queremos, nos apoyamos los unos a los otros y compartimos las penas. Pero,como en todas partes, hay que tener cuidado. Siempre ha habido gente espabilada, como el señor Vicente Romano, promotor de eventos... De pronto el aula se revolucionó en murmullos y un alumno de última fila levantó la mano y preguntó: - Doña Sara, ¿ese es e...

Sola

Sola en la quietud de mi cama, deseando...               que me ates a tu pecho...                     que me desnudes el alma...                           que me ames las entrañas. Sola. Soñando despierta.  En la oscuridad.

Voyeur

Cuando decidió irse a vivir del pueblo a la gran ciudad estaba a punto de descubrirse. Su obsesión iba a más y ya no podía controlarse. Debía hacerlo cada noche, no importaba a quien - hombre o mujer - siempre que hiciera algo interesante, algo nuevo e inesperado, lo de siempre ya le aburría. Necesitaba estímulos nuevos, caras nuevas, cuerpos nuevos en nuevas casas y en nuevos cuartos. La gran ciudad le brindaba esa oportunidad, miles de personas bajo su lente. Todos ellos desconocidos para los que su presencia era invisible e inexistente. Por supuesto, se compró un ático, de esos que parecen una casita ajardinada en lo alto de un edificio muy alto. Tenía vistas a todas partes: al parque de enfrente, a los bloques de apartamentos que había detrás -y estaban plagados de gente, gente desconocida e interesante -, a las oficinas que se encontraban a la izquierda de su bloque y, el más interesante de todos, al Gran Hotel Central. Los hoteles le gustaban, cosas interesantes pasaban en los...

El niño que no existía (2º parte)

El verano terminó y la pequeña Elisa tuvo que volver a la ciudad, al pequeño apartamento en el que vivían, al colegio, a las clases de inglés y de música, a la rutina. A la típica vida de niña de ciudad de clase media-alta. Más llena de comodidades que de otra cosa. Mientras, Dani se quedaría en ese pueblito llevando una vida dura y salvaje, en la que básicamente, estaba sólo siempre en el campo rodeado de animales o de los extraños que pasaban por allí. Aquellos extraños siempre le enseñaban cosas, algunas buena otras malas y otras peores, pero él siempre escuchaba atento. Había aprendido pronto, que algunos de estos personajes podían ser violentos si no se era obediente. Una vez, cuando tenía 5 años, un señor, al que llamaban “ Cabrero ” pasó allí unos días y le enseñó a cazar conejos con cepo. Se tiró tres días llorando, al llegar al primer cepo, el conejo aún no había muerto y le obligaron a hacerlo. Al negarse, “ Cabrero ” le dio dos tortas en la cara, le dijo que era un...

Si lo hubiera sabido antes...

Si lo hubiera sabido antes... ... me habría dejado llevar por mi instinto, aquel que me decía que huyera de ti como si fueras un apestado.  Si lo hubiera sabido antes... ... habría pasado de la presión social que me decía que para ser alguien, siendo mujer, tenía que tener un hombre encima mía, dirigiendo mi vida. Si lo hubiera sabido antes... ... no te habría dejado influir en mi manera de vestir, de pensar o de ser, hasta que me anulaste y me hiciste una muñeca vacía. Si lo hubiera sabido antes... ... no te habría dejado cambiar mi cuerpo, cebándome para que otros no me miraran, salvo por asco. Si lo hubiera sabido antes... ... no habría soportado tus desaires, celos, malos modos o insultos velados. Si lo hubiera sabido antes... ... no te habría perdonado aquel primer empujón. Si lo hubiera sabido antes... ... ahora estaría viva. Información: Presentado al tema de la semana, en el Grupo de Escritura Creativa Cuatro Hojas de Facebook.

El niño que no existía (1º parte)

Eran las 17:08 de un miércoles cualquiera de julio cuando, a pesar del calor intenso y sofocante, la pequeña Elisa decidió salir a explorar por el campo cercano a su casa, del pequeñísimo pueblo donde pasaban los veranos. No conocían a muchas personas todavía, ya que apenas hacía tres años que sus padres compraron aquella casa y, únicamente, iban unas semanas en verano. El primer año, recuerda, que no pudieron estar más de dos días, la casa estaba mucho peor que lo que había dicho la señora de la inmobiliaria y hubo que hacerle muchas reformas hasta hacerla habitable. Era una casa pequeña, de tan sólo dos habitaciones, una salita-comedor, una cocina y un baño completo, pero tenía un enorme patio, con un  muro alto y gris lleno de macetas colgadas, que daba directo al campo por una puerta trasera de chapa, pintada de blanco brillante. Allí salió, en silencio, mientras sus padres dormían una siesta. Era todo tan hermoso: el cielo azul intenso, los árboles, la hierba, el viejo camino...

La cúpula 82 (III)

Exactamente a las 5 en punto de la mañana una sirena empezó a vociferar a intervalos regulares, con esa voz metálica e insoportable, acompañada de una luz parpadeante. Eso indicaba el comienzo de la jornada. En exactamente una hora tenía que estar aseada, dejar el cuarto impecable, con el uniforme puesto y la mochila lista; para tomar el desayuno mientras su superior les indicaba las órdenes u objetivos del día. Como era nueva la dejaron en el nivel superior, clasificando y catalogando. A aquel sitio había que ir aclimatándose poco a poco. En la parte más profunda hacía tanto calor, debido a la radiactividad, que incluso con los super-trajes de protección (cedidos por el ejercito) no aguantaban más de 2 horas. Aún así debía ponerse un traje de protección básico, hasta el aire de ese lugar es tóxico y, no digamos, cualquier objeto que se encuentre allí. Tras recibir las órdenes de la jornada, se dirigió hacia la zona del transporte: un tren-ascensor que les bajaba hasta la inhóspita ...

El secreto de la bibliotecaria

Entre libros viejos y polvo pasaban los años. La vida de una bibliotecaria era así de simple. Catalogar, comprobar el estado de los ejemplares, mandar silencio,... Lo mejor era poder libros a los que nadie tenía acceso, esos libros raros, ejemplares únicos, descatalogados, algunos muy antiguos, cargados de sabiduría ancestral e historias olvidadas hace siglos. Entre ellos había un tomo al que ella le tenía especial cariño. Era de los pocos ejemplares que quedaban de él: " El libro del caballero Zifar ", escrito en el siglo XIV. Un día lo encontró por casualidad, escondido tras una estantería del sótano. No aparecía en el catálogo oficial. Nadie sabía que estaba allí, salvo ella. Era su pequeño secreto, una obra de arte sin precio, que ella disfrutaba en privado en el sótano de su vieja biblioteca.

Cuatro gatos

Cuatro gatos, jóvenes y felices, en un patio; se vuelven locos al ritmo de un reel. Corren sin dirección, sin chocarse con nada, volando a ras del suelo, sobre las sillas, el árbol, los setos. Miran a los músicos a través del inmenso ventanal por una fracción de segundo. Vuelven a sus andanzas, sus luchas fingidas, sus ratones invisibles, los pájaros fantasmales que sólo ellos pueden ver. Puro libre albedrío en forma de belleza felina. Información: Publicado en la VII convocatoria de microrrelatos de temática libre "Pluma, tinta y papel" de Diversidad Literaria .

La navidad de 2006

Para muchas personas, la navidad de 2006 fue una como otra cualquiera: compras, comidas y cenas, borracheras, petardos, regalos, etc. Pero para Coral fue algo distinto. Eran sus primeras navidades libre, sí, libre. Tras 5 años de infierno, la viudedad le sentaba muy bien. Su difunto marido, militar de profesión, había sido el único novio que había tenido, como las buenas chicas. Se casaron en cuanto ella terminó en el instituto, con 18 años, él ya tenía 21 y era soldado desde hacía 2. Le quería tanto, desde que se conocieron, cuando Coral entró en el instituto con 16 años y él era uno de los veteranos repetidores de último curso. Aquellos dos primeros años fueron un sueño, la típica relación idílica de serie adolescente de institutos americanos. Pero todo cambió, murió más bien, el día que se casaron. La felicidad infinita dio paso al horror en la noche de bodas. Cuando todo el mundo se fue y ellos se quedaron solos, Alberto la cogió y le dijo: - Ahora eres mía, para siempre, y deb...

El descubrimiento

Richard cruzó la calle sin mirar siquiera, iba corriendo tan deprisa que ni miraba por donde. Lo primordial era esconderse bien y rápido. Ya había visto a aquel hombre en tres ocasiones y aquello no podía ser casualidad, no en su trabajo. Ser espía empresarial era un trabajo de riesgo, propio de la Guerra Fría. No eran pocos los conocidos del mundillo que habían "desaparecido". Aquello le tenía paranoico. Su aspecto, por lo menos, era el típico de persona normal que no recuerdas ni haberte cruzado por la calle al segundo de haberlo hecho. Y eso era una enorme ventaja. El tipo que le perseguía, en cambio, era visible en la distancia: un tipo enorme del norte, rubio y musculoso. Estaba seguro que iba a por él, el secreto que había descubierto en aquella farmacéutica era demasiado grande como para ser el único tras la información que él había robado. Cuando llevaba cinco minutos corriendo llegó a su destino, el piso franco de la zona oeste de la ciudad. Allí tenía una mochila...

La cúpula 82 (I)

Por fin había terminado el día. Siempre es duro despedirse, aunque sea inevitable la separación, pero los niños son así. Llevaba con ellos desde que tenían 3 años; edad en la que se formaban los primeros grupos de estudio. Le daba pena, porque al volver, sus alumnos ya no estarían; a los 12 años de edad empezaba la especialización, es decir, iban a diferentes centros según sus habilidades. Los más dotados intelectualmente irían al Instituto de Estudios Avanzados, donde estudiarían ciencias teóricas y aplicadas: medicina, ingeniería, biología, etc. Algunos privilegiados podrían estudiar psicología y otras ciencias sociales, solo permitidas a unos pocos intelectuales de más alto rango. El arte estaba prohibido, fuera de lo que El Concejo aprobara, y cualquier expresión artística no autorizada estaba castigada. El resto serán mandados al Instituto de Capacitación Profesional y formarán el engranaje que hace que funcione esta colonia: cocineros, agricultores, limpiadores, mantenimiento ...

La habitación de los espejos

Por fin llegó el día en el que Carlos y Estrella se mudarían a su nueva casa. Y menuda casa, un palacete en medio de una finca de olivos inmensa. Construida en el siglo XVIII, hacía más de 50 años que nadie la compraba o vivía allí. No comprendían el por qué, aquella inmensa casa era preciosa, espaciosa y con mucha luz. Y qué decir del paisaje circundante... un inmenso olivar, tan solo cortado por el único camino de entrada. La reforma había durado más de lo esperado, casi un año. Resulta que una casa de esas características hay que hacer restauraciones de todo lo que es la fachada y eso es un trabajo delicado que lleva su tiempo. Cambiar por completo las instalaciones de electricidad y agua fue pan comido, en comparación. Los primeros días todo fue un abrir cajas y clasificar pertenencias. Casi sin tiempo para explorar su propia casa. Por fin, tras una semana se habilitar las estancias que iban a ser ocupadas de forma inmediata y continuada, se pusieron a explorar las "otras ...

La jefa

Cuando el joven Diego pidió en matrimonio a Alejandra, su novia desde hacía 3 años, nunca se imaginó la "prueba" a la que ella lo sometería para poder conseguirlo. Vivían en un barrio marginal a las afueras de una ciudad asquerosa, en un país ya de por sí pobre y arruinado, donde la mafia mandaba más que el gobierno o las fuerzas del orden. Todo aquel que quería tener una vida medio decente tenía que entrar en la "familia". De modo que Alejandra le dijo a Diego que se casaría con él el día que trabajase para "La jefa" la cabecilla de la mafia local, le insistió en que hasta que no fuera su mano derecha no aceptaría ser su esposa.  La tarea era ardua y podía llevarle varios años conseguirlo. Él no quería, pero sabía que era la única manera de sobrevivir en aquel estercolero y casarse con Alejandra. Le daba miedo y asco. Sabía que para llegar a un puesto como ese hay que extorsionar, secuestrar, dar palizas y...matar. No iba a ser fácil ni bonito ni rápi...

¿Dónde está Sofía?

- ¿Dónde está Sofía?- Preguntó preocupado Alejandro al llegar. Hacía tanto que no la veía que había decidido bajar de la montaña a verla. No había vuelto a verla cargada de libros, ni hablando sobre la vida con los ancianos, ni cantando con las ancianas, ni jugando con los niños. No la veía en los campos haciendo coronas de flores, ni pintando atardeceres. Y volvió a preguntar: - ¿Dónde está Sofía?- insistió enfadado con impaciencia. Los ancianos no sabían si contestarle o no. Se miraban entre ellos, nerviosos, haciéndose gestos, hablando con miradas tristes. Finalmente, una de las ancianas confesó: - A Sofía le ha invadido el Wetico. Le ha robado el alma y absorbido su esencia. la ha convertido en una zombie. Ya no queda nada de la Sofía que tu conociste. - ¡No te creo, vieja! ¿Dónde la tenéis retenida? - Nadie la retiene, vive en su cuarto, drogándose con WIFI y alimentándose de banalidad. Al mirar la cara incrédula de Alejandro, los ancianos lo llevaron a su presencia. Abrier...

La comida de empresa

"Hace casi una década Alicia trabaja en una empresa grande, como comercial. Uno de sus primeros trabajos, con apenas 20 años y sin experiencia laboral apenas. En una de esas empresas que, casi con cualquier escusa, organiza una comida o una cena para los trabajadores. Durante la formación de esta trabajo se juntaron trabajadores de toda Extremadura y se decidió hacer una comida, de esas que se juntan con la cena y las copas en la discoteca, por las fechas y el fin de la formación. La comida fue apacible, pagaba la empresa todo, en un restaurante griego de moda. Por supuesto hubo vino. Pero la gente muy comedida, no pasó de 1 o 2 copas durante la comida o simplemente no bebió alcohol. Varios de los jefes de la empresa estaban presentes y todos los presentes en fase de prueba, recién contratados. Pero allí estaba Carmen...con una botella de tinto para ella solita, a la que siguió otra. Al principio, su borrachera era divertida, muy parlanchina y chistosa. Al terminar de comer, c...

La tormenta

A la luz de una vela se quedaron tras el apagón provocado por la tormenta. No les importó lo más mínimo, esa tenue y pequeña luz era suficiente para ellos. El viento azotaba fuerte contra la pared de la cabaña dando la impresión de que podía tirarla abajo en cualquier momento. El tejado y las ventanas vibraban al son del vendaval y la lluvia. El mar pegaba con tal fuerza en el acantilado, que, a veces, las olas se veían saltar por encima del mismo. En ese pequeño cuarto, única estancia de aquella diminuta cabaña, encendieron, a duras penas, la estufa de leña. La noche, cada vez más cerrada, sin estrellas, daba miedo. No sabrían si aquel lugar seguiría en pie a la mañana siguiente, o si habría un mañana para ellos. Decidieron acurrucarse juntos. Y la luz de esa única vela, fue testigo de un amor tan grande que ni la peor de las tormentas podría destruir. Información: http://editorialcuatrohojas.com/2016/12/16/historias-luz/

El futuro

Prepararse cada día para salir de casa es prepararse para salir a combatir en una guerra. Puede que muchos no lo vean pero está ahí. Los cuatro jinetes del Apocalipsis ya cabalgan entre nosotros, habitan entre nosotros, son parte de nuestras vidas. Todos conocen sus nombres aunque no tienen cara: – Corrupción, que todo lo pudre; – Enfermedad: que mata y degenera; – Alienación Tecnológica: que nos mantiene dormidos; – Competitividad Extrema: que nos aleja unos de otros. Vivimos en un mundo que muere. Lo matamos día a día con nuestra mera existencia. Hemos perdido nuestra humanidad, aquello que nos hacía ser parte de nuestra tierra, la que nos dio la vida. ¿Cuál será nuestro futuro? La extinción. Información: En enero de este año presenté un breve relato a un concurso online, de la editorial Cuatro Hojas. Enlace a todos los relatos que se presentaron:  http://editorialcuatrohojas.com/2016/01/22/el-futuro/