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¿Dónde está Sofía?

- ¿Dónde está Sofía?- Preguntó preocupado Alejandro al llegar. Hacía tanto que no la veía que había decidido bajar de la montaña a verla. No había vuelto a verla cargada de libros, ni hablando sobre la vida con los ancianos, ni cantando con las ancianas, ni jugando con los niños. No la veía en los campos haciendo coronas de flores, ni pintando atardeceres. Y volvió a preguntar: - ¿Dónde está Sofía?- insistió enfadado con impaciencia. Los ancianos no sabían si contestarle o no. Se miraban entre ellos, nerviosos, haciéndose gestos, hablando con miradas tristes. Finalmente, una de las ancianas confesó: - A Sofía le ha invadido el Wetico. Le ha robado el alma y absorbido su esencia. la ha convertido en una zombie. Ya no queda nada de la Sofía que tu conociste. - ¡No te creo, vieja! ¿Dónde la tenéis retenida? - Nadie la retiene, vive en su cuarto, drogándose con WIFI y alimentándose de banalidad. Al mirar la cara incrédula de Alejandro, los ancianos lo llevaron a su presencia. Abrier...

La comida de empresa

"Hace casi una década Alicia trabaja en una empresa grande, como comercial. Uno de sus primeros trabajos, con apenas 20 años y sin experiencia laboral apenas. En una de esas empresas que, casi con cualquier escusa, organiza una comida o una cena para los trabajadores. Durante la formación de esta trabajo se juntaron trabajadores de toda Extremadura y se decidió hacer una comida, de esas que se juntan con la cena y las copas en la discoteca, por las fechas y el fin de la formación. La comida fue apacible, pagaba la empresa todo, en un restaurante griego de moda. Por supuesto hubo vino. Pero la gente muy comedida, no pasó de 1 o 2 copas durante la comida o simplemente no bebió alcohol. Varios de los jefes de la empresa estaban presentes y todos los presentes en fase de prueba, recién contratados. Pero allí estaba Carmen...con una botella de tinto para ella solita, a la que siguió otra. Al principio, su borrachera era divertida, muy parlanchina y chistosa. Al terminar de comer, c...

La tormenta

A la luz de una vela se quedaron tras el apagón provocado por la tormenta. No les importó lo más mínimo, esa tenue y pequeña luz era suficiente para ellos. El viento azotaba fuerte contra la pared de la cabaña dando la impresión de que podía tirarla abajo en cualquier momento. El tejado y las ventanas vibraban al son del vendaval y la lluvia. El mar pegaba con tal fuerza en el acantilado, que, a veces, las olas se veían saltar por encima del mismo. En ese pequeño cuarto, única estancia de aquella diminuta cabaña, encendieron, a duras penas, la estufa de leña. La noche, cada vez más cerrada, sin estrellas, daba miedo. No sabrían si aquel lugar seguiría en pie a la mañana siguiente, o si habría un mañana para ellos. Decidieron acurrucarse juntos. Y la luz de esa única vela, fue testigo de un amor tan grande que ni la peor de las tormentas podría destruir. Información: http://editorialcuatrohojas.com/2016/12/16/historias-luz/

El futuro

Prepararse cada día para salir de casa es prepararse para salir a combatir en una guerra. Puede que muchos no lo vean pero está ahí. Los cuatro jinetes del Apocalipsis ya cabalgan entre nosotros, habitan entre nosotros, son parte de nuestras vidas. Todos conocen sus nombres aunque no tienen cara: – Corrupción, que todo lo pudre; – Enfermedad: que mata y degenera; – Alienación Tecnológica: que nos mantiene dormidos; – Competitividad Extrema: que nos aleja unos de otros. Vivimos en un mundo que muere. Lo matamos día a día con nuestra mera existencia. Hemos perdido nuestra humanidad, aquello que nos hacía ser parte de nuestra tierra, la que nos dio la vida. ¿Cuál será nuestro futuro? La extinción. Información: En enero de este año presenté un breve relato a un concurso online, de la editorial Cuatro Hojas. Enlace a todos los relatos que se presentaron:  http://editorialcuatrohojas.com/2016/01/22/el-futuro/

Pánico tecnológico

Érase allá por el 2000 y poco, cuando llegó el momento de hacer la memoria de las primeras prácticas de magisterio. En Mayo ya hacía un calor sofocante. A un mes de entregar el trabajo, estaba yo escribiendo en el ordenador como una loca una mañana cuando... boom... una explosión, se va la luz, huele a quemado, humo desde la parte trasera del PC... Ah! Mi ordenador a explotado. La única copia de mi trabajo en ese disco duro ardiente. Volando, llevo el aparato a un técnico. Yo, al borde del pánico. Tras una hora de eterna espera, me informa que efectivamente algo a explotado: la fuente de alimentación. Afortunadamente habían podido rescatar mi trabajo, salvo las 4 últimas páginas, escritas justo antes de explorar. Información: http://editorialcuatrohojas.com/2016/11/04/la-tecnologia/